
Hay un aspecto que no debe desdeñarse y es el hecho de que nuestros pueblos, especialmente los de montaña, pierden población y dedicación agroganadera; si no queremos ver un futuro de pueblos-fantasma, es necesario adoptar medidas tendentes a fijar la población y ayudarla, como puede ser la ayuda para crear pequeñas queserías familiares, que se conviertan en puntos de venta de queso y de otros productos naturales de la zona, ayudarles con exenciones fiscales, dotarles de los adecuados servicios y que se sientan a gusto y sean, a su vez, generadores de turismo y de mantenimiento del mundo y paisaje rural. ¡Casi una quesería en cada pueblo de montaña![1]
[1] Si queremos revitalizar las zonas rurales, que no queden cada día más despobladas, lo que genera serios problemas demográficos, humanos, paisajísticos y de dejación de las riquezas naturales, existen muchas iniciativas que podrían ponerse en práctica para fijar la población al territorio; yo mismo escribí no hace mucho un artículo en este sentido, con la intención de provocar una reflexión entre los lectores: https://cantabrialiberal.com/opinion/mi-pueblo-por-pedro-arce-diez,509025.html. Y en este tema, la Administración debe ser el impulsor que frene este proceso y revierta la actual situación de progresivo despoblamiento de nuestros pueblos y aldeas.