Y si queremos promocionar debidamente el queso de Cantabria[1], deberán realizarse iniciativas continuas, en donde deben implicarse todos los actores; cito algunas posibles:
Un ejemplo claro fue la publicación de esta sencilla obra y que consiguió que algunos de sus platos sean actualmente habituales

¿Alguien ha pensado que tenemos unas 250 referencias de quesos y que algunas queserías tienen casi una decena de variedades o tipologías? Además, un tipo de queso de una determinada quesería, puede variar según la época del año, el tipo de leche empleada, la comida del ganado en esa época, la maduración, etc. También alguien podría preguntarse si es bueno tener tanta variedad o es mejor mantener una uniformidad.

Lógicamente, los queseros son los más interesados en cualquier acción de este tipo y deben evitar cualquier actitud individualista, pues cualquier acción irá en beneficio de todos.

Cuando en 1984 se celebra el Primer Curso sobre Quesos Artesanos en el Palacio de la Magdalena y dentro de las actividades de la UIMP y de la mano de Manuel Arroyo, hubo alguna sorpresa pues no parecía que el mundo gastronómico era propio del ámbito universitario; hoy no habría esa sensación, pues todo el mundo admite aquel adagio latino de “primum vivere, deinde philosophari”.

Debieran de implicarse las instituciones públicas y privadas, como la Cofradía del Queso de Cantabria, la Asociación de Hostelería de Cantabria, etc.