
Aunque ya se ha dicho anteriormente que en España y, en concreto, en Cantabria no existe una excesiva cultura del queso, si es posible afirmar que este producto se encuentra ya en antigua documentación, con hitos que no me resisto a describir hasta mediados del siglo XX:
- Cuenta la tradición que al rey Pelayo, después de la batalla de Covadonga, le obsequiaron con un queso tan grande que fue necesario un carro para transportarlo; el rey agradeció el obsequio e hizo nobles a los donantes.
- El primer documento escrito dónde aparece la primera noticia sobre el queso, la tenemos en el Cartulario de Santo Toribio de Liébana, en un trueque de un terreno con vides por otros productos, entre ellos siete quesos (“VII casios, çiuaria et alia bona…”).
- El prior Toribio del Monasterio de Santo Toribio de Liébana deja 127 quesos, 40 más y por San Miguel, 26 quesos cada semana…
- Entre los bienes de Santa María de Lebeña que se reseñan al pasar a depender del Monasterio de San Salvador de Oña, figuran documentalmente gran cantidad de tributos que se recibían en quesos.
- Diego Hurtado de Mendoza, por orden del Rey, pone precio a las mercaderías en las Asturias de Santillana y entre éstas, se encuentran los quesos[1].
- Al declararse la peste en Laredo, se dictan normas sanitarias que afectan al queso “assadero y castellano, manteca y quesos salados”.
- En una ejecutoria de pleito entre Espinosa y Carriedo se afirma que “con las crías del ganado se causa tener bastimentos queso y manteca para la Casa de Su Magestad y para la ciudad de Burgos, Nájera, Logroño, Santo Domingo, Vitoria, Bilbao y otras villas y lugares”.
- Una Providencia fechada en Valladolid protege los quesos de Espinosa de los Monteros[2].
- Pleito en Santillana del Mar sobre decomiso de quesos en el mercado.
- Un teniente Corregidor requisa en Tresviso 50 quesos, valorados en más de 60 reales.
- En un poder dado en Miera, en otro de los muchos pleitos de los pasiegos para defender sus derechos de pastos, se alegaba que se “producían quesos y mantecas no solo para la Casa del Rey, sino para los mercados de Burgos, Logroño, Vitoria, Bilbao,…”.
- En un poder para pleitos que otorgan los pasiegos, en Miera, dicen que venden sus quesos en las villas de Burgos, Nájera, Logroño, Vitoria, Bilbao y a la Casa Real.
- En otro pleito, los pasiegos dicen que diezman sobre el queso y manteca en Espinosa de los Monteros, donde se vendían.
- El Catastro del Marqués de Ensenada[3]cita en muchos de los pueblos de Cantabria, que tributan en queso y ofrece noticias sobre sus precios y otros aspectos (Oreña, Cortiguera, Abadía de Santillana del Mar, La Veguilla, Golbardo, Toporias, Carranceja, Mercadal,…). Lo mismo sucedía, por ejemplo, en San Pedro del Romeral
- El 19 de junio, se produce sentencia del pleito de los pasiegos contra Espinosa de los Monteros, dada en la Real Chancillería de Valladolid, en que se reconoce que no deben de pagar derechos “por el queso y la manteca en el mercado de dicha villa de Espinosa”.
- El Papa Clemente XII concede Bula a España y permite comer lacticinios, como queso y manteca.
- En la ordenanza de la tasa de alimentos de Santander se decía: “Queso fresco de esta tierra a blanca cada uno”; y seguía: “Libra de assadero o pasiego por las propias onzas, seis cuartos”.
- Se tiene noticia de que los comerciantes de Santander, Nicolás Vial e Hijo, pretendían crear una fábrica de mantequilla en Santander, lo que parece no consiguieron. Hubo otras propuestas, como la del asturiano Felipe Canga Argüelles, secretario del gobierno civil de la provincia de Santander.
- El libro de D. Antonio Manso Bustillo, “Estado de las fábricas, comercio, industria y agricultura de las montañas de Santander”, cita en las villas pasiegas una fábrica de manteca y da noticias de la ganadería de finales del siglo XVIII (Manuscrito de la Col. Pedraja).
- Se crea en Reinosa una pequeña industria láctea, promovida por el empresario reinosano Antonio Collantes Bustamante, fabricando queso a la holandesa, que tenía cuatro operarios y que vendía sus productos en Madrid, Reinosa y Burgos; aunque quien realmente la instaló fue José Saez de Urraca, antiguo cónsul de España en Amsterdam.
- El comerciante santanderino, Sixto del Diestro[4]funda una fábrica de quesos en San Roque de Riomiera para hacer queso prensado, a la manera holandesa[5].
- Se tienen noticias de la creación en Santander, en “La Alfonsina”, de una “Casa Labor-Modelo” para capacitar a los ganaderos y agricultores.
- 1845-1850. El Diccionario Madoz da noticias de los quesos de Áliva, Bejes y de otros muchos pueblos de Cantabria, así como de las importaciones de quesos de Holanda, los mercados, estadística, etc.[6]Y así se afirma que “en los partidos de Ramales y Villacarriedo hay varios pueblos hacia las montañas de Pas, cuyos habitantes de ambos sexos se dedican a la venta de sus productos naturales de manteca, quesos, requesones, etc., conduciéndolos a cuestas…”.
- Casto García Barroso realizó un proyecto para crear una Casa-Modelo de Agricultura en Renedo de Piélagos.
- Se celebra la primera exposición de ganado, que tendrá su continuidad en años sucesivos, inaugurándose por los reyes, como Amadeo I, Alfonso XII y Alfonso XIII y que fueron visitadas por la Familia Real en numerosas ocasiones.
- El alcalde cabuérnigo, Gervasio González de Linares quiso fundar una Escuela de Lechería, que fue aprobada por el Consejo Provincial de Agricultura, aunque no llegó a materializarse.
- Claudio Napoleón Boffard crea La Reinosana, la que es la primera fábrica española que produce quesos de tipo extranjero: el Port Salut, Montes Claros, Ebro, Brie, Neufchatel y Camembert[7].
- El Rey Alfonso XII visita Tresviso y nombra “Caballero Cubierto” al alcalde de Tresviso, Juan María López, degusta los quesos de Tresviso, siendo obsequiado con un queso Picón[8].
- Daniel Pelayo Ruiz instala la segunda industria quesera de Cantabria en Vega de Pas[9]; aunque otros autores lo fijan en 1897.
- Se establece en Santander un almacén de harina lacteada, fabricada en Vevey (Suiza), en la casa de Francisco Lastra, en las calles La Blanca y San Francisco (tal como lo escribe Benito Madariaga).
- Claudio Recio Mediavilla aprende a hacer queso con Boffard en Reinosa; en 1894 instala una fábrica de quesos en Villaverde de Pontones con otro francés y en 1896 se traslada a Liérganes, donde se le considera el introductor del queso en esta localidad, elaborando un queso con menor tiempo de maduración y con las características del queso de nata.
- Se constituye en Sopeña una sociedad especializada en la fabricación de quesos, para cuyo fin se trajeron los útiles y máquinas más perfeccionadas que se conocían en el extranjero
- 1894-1896. Se instalan industrias queseras en Reinosa (“La Campurriana” de Ignacio Errazti y otra del Marqués de Huidobro), Rasines y Vega de Pas (Daniel Pelayo), Valle de Iguña (“La Tierruca” de Restituto Collantes y el Sr. Bustamante)[10], Cabuérniga (Antonio Martínez Conde y Avencio Cárabes), Liérganes (Claudio Recio Mediavilla), Torrelavega (Suc. de Boffard y la de José María González Trevilla[11]), Vega de Carriedo (“La Pasiega” de Francisco Lastra y el Sr. Sañudo)[12], Villaverde de Pontones (Gregorio Mazarrasa), Los Corrales (Ramón González del Corral), Ruesga (Juan Manuel Tova) y Esles (Salvador Gutiérrez Mier, José Saro Barreda y Pedro Saro Sierra)[13].
- Hans Friedrich Gadow en su obra “In northern Spain 1897”, afirma que “la gente del campo en España no come demasiado: un trozo de pan y cebolla y un pedazo de queso pueden constituir su única comida hasta la noche…”[14].
- Augusto Miranda instala en Santander una fábrica de harina lacteada, que comercializaba con la marca “Bebé” y que comercializa en toda España y América; otra similar se creará en 1904 en Castañeda. A comienzos del siglo, España era deficitaria en quesos, mantequillas y harinas lacteadas, por lo que se importaban grandes cantidades de Suiza, Alemania y Holanda. También en estos años existió la fábrica de Alonso en Reinosa que fabricaba harina lacteada, que tuvo gran fama y recibió varios premios.
- Se escribía: “Hoy funcionan en La Montaña algunas fábricas de quesos y mantecas, que producen artículos de primera calidad, pero tropiézase con el grave inconveniente de que la dirección tiene que confiarse a personas técnicas, generalmente extranjeras, lo que no puede menos de originar grandes gastos, y por consiguiente hacer que nuestros productos no puedan competir en precio con los de otros países”[15].
- Según Francisco Rivas Moreno, en este año se importan un total de 1,94 millones de kilogramos de queso de Holanda, Francia y Alemania.
- Se instala en Torrelavega la Universal Exportadora para el envío de leche refrigerada a Madrid por ferrocarril, con escaso éxito, pues uno de los problemas de esta época es la escasez de leche, lo que dificultaba el establecimiento y desarrollo de industrias queseras[16].
- Se establece la Nestlé, en La Penilla, con una modesta instalación dedicada a la elaboración de productos derivados de la leche (harina lacteada) y que ya recoge en la comarca 132.000 litros de leche (167.000 en 1909, 7,8 millones en 1919 y 33 millones en 1929, de casi 6.200 ganaderos; y en 1932, superó los 40 millones de kg de leche), lo que supone una auténtica revolución ganadera en la zona central de la entonces provincia de Santander; ya en 1910 comenzó a elaborar leche condensada. En estos años se pusieron las bases para que Cantabria se convirtiera durante la primera mitad del siglo XX en la región láctea de España.
- En la Escuela de Lechería, que se había fundado en la finca de Los Prados, de Tarriba, propiedad de D. Bernabé Toca y cedida por éste, se dan clases de elaboración de productos lácteos, dirigidos por el Sr. Quevedo.
- Se instala en Cóbreces el Instituto Agrícola Quirós, atendido por los monjes Trapenses, que realizarán quesos con un gran prestigio aún hoy en día[17].
- Luís Collantes instala una fábrica en Bárcena Pie de Concha dedicada la fabricación de queso de nata y también elaboraron el picón (“Lecherías Collantes”). Y en este año se crea en Reinosa la fábrica de harina lacteada Alonso, “provista de los más modernos aparatos mecánicos”.
- Se constata una gran producción de quesos y lácteos con “517,4 tm, correspondiendo 267,4 a la artesana y 250 a la industrial”, según la Estadística Comercial e Industrial de ese año, que también cita los ayuntamientos donde existían industrias lácteas: Miera, Liérganes, Penagos, Cayón, Selaya, Vega de Pas, Reinosa, Torrelavega, Bárcena de Pie de Concha y Molledo[18]. Se crea la fábrica de quesos y manteca “Besaya” de Victoriano Fernández Rubín en Santa Olalla; Quesería de la “Iglesia” de Ramón Quevedo que fabricaba el queso “Peñas Arriba”[19]; a las que se une la ya citada de Collantes.
- Comienza a funcionar a pleno rendimiento en la finca Los Prados, en Tarriba, de San Felices de Buelna, cedida para este fin por Bernabé Toca, la Escuela de Derivados de la Leche, dirigida por el ingeniero agrónomo José Quevedo y donde se enseñaba la elaboración de quesos de Bola, Gouda y Port Salut, Gruyere y Enmental[20]. Y en la misma se elaboran unos interesantes cuadernos, que explican la elaboración de los diversos quesos.
- El Rey Alfonso XIII participó en una cacería por los Picos de Europa y probó el queso ahumado de un vecino de Turieno y le gustó tanto que nombró al mismo Proveedor de la Casa Real.
- En julio de este año comienza la Primera Guerra Mundial, lo que dificulta la importación de quesos y ello activa la instalación de queserías para abastecer la demanda, al tiempo de provoca una mayor oferta láctea, una subida del precio de la leche y de los derivados, como el queso[21].
- Tomás Ruiz Gandarillas instala una pequeña quesería con Joaquín Collantes en Rubalcaba (Liérganes); después Tomás se traslada a Bárcena donde sigue elaborando queso de nata y su hermana Brígida se queda con la quesería de Rubalcaba, dando lugar a dos importantes familias queseras: los Ruiz y los Cobo. También en Rubalcaba se instalará el quesero Manuel Sainz, primero con Joaquín Collantes y después con Recio.
- Y en este mismo año, Fernando Cotero Gandarillas instala otra quesería en Rubalcaba de queso de nata y bola; e instala otra en Merilla (San Roque de Riomiera). Los hermanos Lomba y Pedraja crean en Boo de Guarnizo una instalación para pasteurizar leche y enviarla a Madrid, para uso de su cafetería El Henar y la venta al público. Este fue el origen de la Granja El Henar de La Concha de Villaescusa.
- Se instalan en Torrelavega[22]la Granja Poch, dedicada a enviar leche pasteurizada a Madrid por ferrocarril y a fabricar queso de bola y queso Gervais[23], y la Sociedad de Industrias Lácteas que fabricaba mantequilla, quesos, leche condensada, etc. y que pronto adquirió gran prestigio, desapareciendo en 1927[24]. El farmacéutico de Arenas de Iguña, Ramón Moraís Vilariño instala la fábrica de quesos y mantequilla “Casa Moráis, La Iguñesa”, en su propia farmacia, que con el tiempo se convertiría en una gran industria láctea. Francisco D. Trueba instala en Hazas (Trasmiera) la fábrica “La Pasiega” para fabricar mantequilla y quesos (Queso de pasta de Holanda) y otros varios productos lácteos.
- Eloy Saiz instala otra quesería en Liérganes, en Villa Celestina, donde hacía queso de nata. Luís Gutiérrez instala su fábrica en Santillana del Mar, que traslada en 1920 a Ibio (Mazcuerras), obteniendo dos años después dos medallas de oro por la calidad de sus productos en el Concurso Nacional Ganadero de Madrid.
- Se instala en Molledo la fábrica “La Paz Montañesa”, de Eladio Álvarez, que elaboraba quesos de bola y de nata. Luciano Crespo elabora queso de nata en San Roque de Riomiera de la marca “La Nata Pasiega”.
- En el Concurso Nacional Ganadero de Madrid, Pedro González Ceballos obtiene una medalla de oro por los quesos y mantequillas que presentó; y también participaron los señores Muñoz y Rubio de Castillo Pedroso y Javier Bustamante, de San Roque de Riomiera. Y lo más curioso de este concurso es que el quesero de Hazas de Cesto, Francisco Trueba, también se presentó al concurso con quesos, mantequilla, leche condensada y leche esterilizada, que repartió entre el público asistente.
- Ramón Ortiz Villota instala en Castillo-Pedroso la fábrica de quesos El Buen Pastor, elaborando queso de nata y mantequilla; al año siguiente se traslada a San Vicente de Toranzo. También en esa época existía en Castillo-Pedroso la fábrica que quesos y mantequilla El Cuco, de Muñoz y Rubio. En este mismo año, se celebra en Santander el Concurso Provincial de Ganadería, organizado por la Asociación Provincial de Ganaderos, cuyos premios fueron entregados por el Rey Alfonso XIII.
- Se constituye la Sociedad Lechera Montañesa, “La Lechera”, en el antiguo edificio de La Azucarera Montañesa (que se fundó en 1898) que fabricó leche condensada y harina lacteada con el nombre de El Niño; absorberá a la Sociedad de Industrias Lácteas; tenía sedes comerciales en Madrid y Barcelona y competía con Nestlé[25]. También en Torrelavega se creó Queserías Reunidas (La Quesera), que fabricaba quesos de bola “El Molino” y procesaba 35.000 l. diarios de leche. En el Concurso de Ganadería de ese año, presentan quesos de nata y mantequilla, Eladio Álvarez de Molledo, la viuda de Valentín Fernández de Santa Olalla y José Miguel Ruiz de Molledo.
- En Cabezón de la Sal se crea la fábrica “La Suiza Montañesa” (Sres. Raba y Gutiérrez) que producía queso Enmental, grandes quesos de Gruyere de hasta 75 Kg., crema de Gruyere y mantequilla, que después ampliarían en Carrejo, “El Escudo de Carrejo”, donde elaborarán quesos y mantequillas y también quesos en porciones. La Quesería Suiza de Puente San Miguel elaboraba queso Gruyere. En Hinojedo, Van den Eynde y Manzano elaboraban quesos Enmental y crema de Gruyere. En San Felices de Buelna, la Granja Emilia, de Primitivo González, hacía queso de bola y nata. En Solórzano, Siro Oceja y José Manuel Cuesta crean “La Trasmerana” para la elaboración de leche esterilizada en botellas de vidrio.
- Los hermanos Collantes de Bárcena de Pie de Concha comienzan a enviar a Madrid leche pasteurizada en ollas; a partir de 1932 elaboran y envían leche pasteurizada concentrada.
- En Solórzano, Juan Gómez Gómez comienza a elaborar quesos de nata y de bola con la marca “Aires de La Montaña” y en Castillo-Meruelo, Juan Pérez fabricaba quesos de nata. En este año se crea la Federación Montañesa Católica Agraria (FMCA) presidida por José Santos Fernández, ya con la intención de crear una cooperativa y dado que existía una descompensación de la demanda sobre la oferta, lo que comenzaba a provocar la bajada del precio de la leche y el establecimiento de tasas de recogida.
- La Asociación de Fabricantes de Productos Lácteos hacía público la existencia de unas 220.000 cabezas de ganado vacuno, de las que 70.000 son vacas productoras de leche, que abastecen el consumo de la población y aportan unos 70.000 litros diarios a las empresas transformadoras, fundamentalmente de queso, al tiempo que nos aportan las empresas lácteas existentes, tal como se recogen el Anexo I.
- Se instala la Granja El Henar en La Concha de Villaescusa para la elaboración de leche pasteurizada, queso de bola[26]y mantequilla, con la marca “Pastora”. Se pone la primera piedra de la SAM en Renedo de Piélagos, bendecida por el obispo de Santander, José Eguino y Trecu, impulsada por José Santos y el sacerdote, Lauro Fernández, verdadera alma del proyecto.
- Comienza el funcionamiento de la Cooperativa Lechera SAM (Sindicatos Agrícolas Montañesas)[27]que empieza su elaboración con la primera leche pasteurizada de España en recipientes de papel parafinado desechable, que vende en Madrid, siendo pionera en España y Europa con este sistema de patente americana. También fabricaría mantequilla, refrescos de leche con cacao (Don Lauros), leche en polvo, leche condensada, etc. En estos años, Nestlé y SAM comienzan la elaboración de productos dietéticos (Eledón, Pelargón, Nestógenos, Milo, Sinlac,….), siendo pioneros en España. Nestlé adquiere la Sociedad Lechera Montañesa de Torrelavega (“La Lechera”).
- Nestlé y la Granja Poch[28]se asociaron y ampliaron el campo de recogida láctea llegando hasta Asturias, época en que la Granja Poch fabricaba el queso de bola.
- 1934-1935. La Cooperativa lechera SAM comienza a elaborar leche condensada, harina lacteada y dietéticos infantiles (leche albuminosa, babeurre, leche aciláctica, maternizada, descremada malteada,…), lo que convierte a la provincia de Santander en la región que abastece a la mayor parte del mercado nacional.
- 1936-1939. La Guerra Civil supuso un mazazo para la pujante industria láctea de Cantabria[29], afectando a la ganadería, la red de distribución, las industrias, la caída de la capacidad adquisitiva de la población, etc… Se crean Lecherías Barroso en Heras y Queserías Cántabras en Oruña de Piélagos, ésta dedicada en principio a elaborar queso de bola holandés y que después de 1942 enviaba leche concentrada a Madrid.
- Se prohíbe la fabricación de quesos y mantequilla en Cantabria hasta 1949, por la falta de leche para el abastecimiento de la población, lo que supuso el cierre de las 52 queserías existentes en la región, muchas de las cuales no volverían a renacer[30], especialmente las de la zona de Torrelavega, que desaparecerán en pocos años, “tras haber sido la más importante de la región y del país”. La relación de la mayoría de las fábricas afectadas, se relacionan en el Anexo II. El sector quesero nunca volvió a reponerse.
De la cicatriz que originó la Guerra Civil en Cantabria, da cuenta esta estadística de la leche recogida por Nestlé[31]:
- Año 1935 075.564 Kg
- Año 1939 540.200 Kg
- Año 1940 200.000 Kg
- Año 1943 444.424 Kg
- Año 1947 308.274 Kg
“En los años cuarenta y principios de los cincuenta, Cantabria disponía de una poderosa industria láctea, de tal modo que se le consideraba entonces como la más importante de la nación”[32]. En aquellos años, la provincia era pionera en producción láctea y derivados, con potentes industrias como Nestlé, S. A., la SAM, La Lechera Montañesa, S. A., la Granja Poch, Queserías Reunidas, S. A., etc., generados en el primer tercio del siglo XX por iniciativa de capitales regionales e inversiones exteriores. Después de la Guerra Civil, se producirá un proceso de concentración de industrias lácteas, con la Nestlé como punta de lanza[33].
Y Ortega Valcárcel llega a la siguiente conclusión: “Y, curiosamente, en este proceso, Cantabria pierde una de las producciones más destacadas en el campo de los productos lácteos, el queso. Nada permite imaginar, en la actualidad, que Cantabria representó, hasta los años cincuenta, un punto especial en la producción española del queso tipo moderno, de las modalidades comerciales ‘europeas’, objeto de notable importación en el siglo XIX, objeto de elaboración industrial creciente desde que Napoleón Boffard la introdujera en Reinosa…”[34]
En el año 1949, la proporción de productos lácteos fabricados por las industrias lácteas de Cantabria, era la siguiente[35]:
- Leche condensada 38,0 %
- Leche de consumo 31,5 %
- Leche en polvo y dietéticos 26,2 %
- Quesos 3,3%
- Mantequilla 1,0 %
En este mismo año de 1949 se crean los Laboratorios y Talleres Arroyo, como consecuencia de la dificultad para importar productos auxiliares y maquinaria para la industria láctea, así como la formación de queseros, no solo en Cantabria, sino también en el resto del país[36].
En los inicios de la década de los años cincuenta del siglo pasado, 38 queserías artesanas retoman la fabricación de mantequilla y queso (Port Salut, Bola, Gruyere, Enmental,..), mientras las grandes industrias lácteas tienen un desarrollo espectacular.
En estos años en que prima el abastecimiento de leche, la elaboración de leche en polvo y condensada, los productos dietéticos y la mantequilla, los queseros artesanos van proliferando y en 1950 se instala en Suesa, Constancia Setién (Vda. de Luciano Crespo) para elaborar queso de nata. Y en estos años se instala en Puente Agüero la fábrica de Productos Lácteos Ales, que elabora quesos Gruyere y Enmental, fundido en porciones, así como leche pasteurizada y caseína y que cuenta con buenos medios técnicos.
En 1953 la Granja Poch que recogía 10 millones de litros de leche al año, con los que abastecía a Madrid y elaboraba quesos tipo Roquefort, Bola Pok y Gouda Pok, presenta suspensión de pagos y desaparece, con lo que Torrelavega pierde la última gran industria láctea.
En este mismo año de 1953 comienza a elaborar queso y mantequilla la Finca El Castro de Cóbreces, que también enviará leche concentrada a Madrid a partir de 1959. Después pasaría a ser de la Lactaria Española y se vería inmersa en todas las transformaciones empresariales lácteas en Cantabria.
En este mismo año de 1953 comienza a fabricar quesos en Ramales de la Victoria Amador de Prado, con la marca Prama, cuya empresa regentan actualmente sus hijos.
En 1955 Fausto Martín adquiere una antigua fábrica de embutidos en Ramales de la Victoria, donde instala una industria láctea para elaborar quesos, además de leche concentrada y mantequilla.
En la Guía Comercial de la Provincia de Santander de 1957, se detallan todos los industriales que elaboran queso y cuya relación es la siguiente:
- Abad Gutiérrez, Argimiro (Camargo)
- Álvarez Fraile, Eladio (Molledo)
- Cabeza Pérez, Pedro (Alfoz de Lloredo)
- Campo, Ricardo (Reocín)
- Cobo Ruiz, Ángel (Liérganes)
- Cortázar Ezquerra, Julio (Ruesga)
- Cotero Lavín, Fructuoso (Liérganes)
- Cotero, Fernando (Liérganes)
- Crespo Abascal, Luciano (Ribamontán al Mar)
- Fernández Fernández, Manuel (Pesquera)
- Fernández Ruiz, Victoriano (Molledo)
- Gómez Gómez, Juan (Solórzano)
- Gómez González, Abel (Lamasón)
- Gutiérrez Gutiérrez, Ángel (Entrambasaguas)
- Haya Lanza, Marino (Camargo)
- Higuera Cañizo, Anibal (Liérganes)
- Hijos de Brígida Ruiz (Liérganes)
- Lacruz Morantes, Manuel (Pesquera)
- López Sierra, Jacinto (Camargo)
- Maza Pellón, Manuel (Castañeda)
- Miguel Ruiz, José (Molledo)
- Moraís Mendizábal, Federico (Arenas de Iguña)
- Ortíz Villota, Ramón, Viuda de (Corvera de Toranzo)
- Pelayo Calleja, Daniel (Rasines)
- Pérez Saro, Zacarías (Corvera de Toranzo)
- Queserías Gerváis, S. A. (Torrelavega)
- Quesería Suiza, S. A. (Reocín)[37]
- Raba Gutiérrez, S. L. (Cabezón de la Sal)[38]
- Padres Trapenses (Alfoz de Lloredo)
- Ruiz Cobo, Josefa (Liérganes)
- Ruiz Francos, Miguel (Guriezo)
- Sáiz Martínez, Manuel (Liérganes)
- Sáinz, Manuel (Liérganes)
- Sanceledonio Reigadas, Antonio (Piélagos)
- Suiza Montañesa (Santander)[39]
- Suiza Sobana, S. L. (Ramales de la Victoria)
- Viuda de José Recio (Liérganes)
- Van den Eynde, Alberto (Hinojedo, Suances)
En el año 1958, Agustín Lafuente adquiere la quesería de Juan Gómez en Solórzano, para elaborar queso tipo Holanda y manchego con leche de vaca, así como mantequilla[40]. A comienzos de los años sesenta, José Quijano Feliú instala en Beranga una fábrica donde se elaboraba queso de nata y bola, además de leche concentrada que enviaba a Madrid, leche en polvo y nata. Y también en estos años, José María Ruiz Francos se hace cargo de la quesería que su suegro Ignacio Díez tenía en Guriezo y que ha sido un referente hasta hace muy poco.
Las últimas décadas del siglo XX y las primeras de éste, especialmente las que nos son más cercanas en el tiempo, han supuesto un auténtico renacer de la cultura y el consumo del queso y para corroborarlo, voy a comentar un hecho de importancia, como el aumento de exportaciones de queso al país de mayor producción y consumo del Mundo, los EE. UU.[41]. Aumentan las exportaciones, en cantidad y volumen económico, más que las de otros países europeos ya consolidados en el mercado americano como Italia, Francia, Holanda o Suiza, lo que supone de posibilidades futuras; y ello se ha hecho a través de un plan de promoción y una campaña de promoción Punto de Venta en tiendas gourmet.
En la década de los años sesenta del siglo pasado comienza la elaboración de yogurt en Industrias Lácteas del Asón (ILDA) en Ramales de la Victoria, Nicanor Rodríguez de la Riva en Torrelavega y algunos farmacéuticos de Santander, aunque la llegada de la multinacional Danone les hizo imposible competir. Y otros aspectos de importancia son la diversificación de los procesos industriales de Nestlé y SAM, ésta con procesos de crisis y transformaciones que la llevan a ser gestionada por varias empresas (Lactaria Española del INI, Andía Lácteos,…) y, paralelamente, la recogida de leche por grandes industrias lácteas, a veces para su envío a otras zonas de España donde se realiza su industrialización; a título de ejemplo, irrumpieron en Cantabria la Central Lechera de Madrid (Clesa), Gurelesa (San Sebastián)[42], Cooperativa Lechera de Navarra (Copeleche), Mantequerías Arias, Lácteos Ballcels, Leche Pascual, Andros, Lácteos de Santander (Grupo Lagasa), etc., lo que nos ha llevado a una situación en la que el sector lácteo de Cantabria se encuentra controlado por empresas foráneas[43].
La situación en los años ochenta del siglo pasado era de gran declive en la industria láctea de Cantabria; “en 1980 existían en la región 33 empresas lácteas, de las cuales 11 eran fábricas, 6 centros de recogida y 16 queserías”[44]. Sólo el 4,4 % de la leche se dedicaba a la elaboración de queso, pues primaban los dietéticos, la leche esterilizada y la leche en polvo.
Hoy Cantabria tiene unos magníficos pastos y una ganadería saneada de 282.000 reses vacunas, 63.000 ovejas y 26.000 cabras, con cuya leche se elaboran una variedad y calidad quesera excelente. ¡Y podría afirmarse que se ha producido un renacimiento quesero!
[1] “La libra y cuarterón de queso castellano equivalente a veinte onzas, debía valer cinco blancas”.
[2] “De en adelante agora ni ningún tiempo no salgan ni puedan salir de la dicha villa a los caminos a comprar queso ni manteca de las personas que a ella lo trajeren a vender y a que así mismo en los mercados que en dicha villa se hacen y hasta el medio día no puedan comprar el dicho queso…”.
[3] Zenón de Somodevilla y Bengoechea, I marqués de Ensenada, fue un estadista y político ilustrado español. Llegó a ocupar los cargos de secretario de Hacienda, Guerra y Marina e Indias. Fue el artífice de un censo en todo el país muy detallado y útil para conocer esa época de mediados del siglo XVIII.
[4] Sixto del Diestro era natural de Miengo y se dedicaba al comercio, realizando la “ruta del vino” de Rioja, a principio del siglo XIX y a través de Espinosa, Villarcayo, Puerto de Lunada y San Roque de Riomiera, asociado con su primo Benito García Ceballos; fallecido éste y casado hacia 1820 con Gertrudis de la Lastra, se estableció en Santander con un almacén de vinos y establece la fábrica de queso y mantequilla con el objeto de aprovechar los retornos del viaje, tal como lo expresa Antolín Herrera. Ya la cita el Diccionario Madoz y en sus inicios no consiguió un queso de calidad “a la holandesa”.
[5] Probablemente sería discutible si la primera industria láctea fue la de Reinosa o esta de San Roque de Riomiera.
[6] Respecto a la comarca lebaniega, cita una serie de lugares con ganadería vacuna, lanar y cabría: Rases, Argüebanes, Lon, Brez, Turieno, Floranes, Mieses, Congarna, Tanarrio, Baró, Bodia, San Pelayo, Camaleño, Tresviso, Bejes,…
[7] La Historia de Boffard se remonta al Siglo XIX, cuando en 1880 el perito francés Claude Napoleón Boffard llega a Reinosa e instala la primera fábrica de quesos de tipo francés de España a la que llamó La Reinosana. Dos años después de su inauguración S. M. el Rey D. Alfonso XII concedió por R. O. a Claude Napoleón Boffard “los honores de proveedor de la Real Casa, con el uso del escudo de Armas Reales en la muestra, facturas y etiquetas de su fábrica de quesos y manteca de Reinosa”. En 1905 falleció Monsieur Boffard y su viuda se hizo cargo de la empresa durante trece años, hasta que se la vendió a la familia de Manuel Núñez de Morante, que siguió fabricando Boffard como “Sucesores de la Viuda de Boffard” hasta la prohibición de utilizar leche de vaca en 1942, momento en que para utilizar leche de oveja, se traslada a Revenga de Campos y, en 1950, a Frómista. Más tarde, en los años ochenta, Boffard pasa a formar parte del Grupo Osborne y en la actualidad pertenece a Mantequerías Arias, filial del grupo francés Soparind-Bongrain.
[8] Ildefonso Llorente Fernández nos lo relata pormenorizadamente en su obra “Recuerdos de Liébana”….
[9] Así lo recoge Adriano García Lomas en “Los Pasiegos”, Pág. 314, añadiendo que un pariente del mismo, apellidado también Pelayo, era dueño de una vaquería en la calle Victoria de Madrid y aún en 1917 tenía en la puerta de su lechería una placa de “Proveedor de la Real Casa”.
[10] Ubicada en San Martín de Quevedo desde 1896, “…con todos los adelantos modernos y maquinaria traída del extranjero, que pronto se producirán quesos especiales al estilo de los más afamados que se fabrican en Reinosa”. Fue dirigida por su hijo, Vicente Collantes Obregón, que se había formado en las escuelas de lechería de Mamirolles y Friburgo
[11] José María González Trevilla era un conocido capitalista, alcalde de Santander y dueño de una fábrica de harinas en Torres; estableció la fábrica de quesos en su finca.
[12] Según El Eco de Carriedo de 14 de octubre de 1894 y otros periódicos de la época, se decía que esta fábrica tenía “maquinaria avanzada, técnicos y operarios italianos”. Poseía dos calderas de más de 500 l. cada una.
[13] Curiosamente, en esta quesería de Esles (Santa María de Cayón), los propietarios trajeron a un técnico suizo para fabricar quesos de tipo bola y gruyere. En 1907 esta industria fracasa y se traslada a Cóbreces para la fabricación de quesos de tipo Port Salut. Y también es de destacar que en estos años, algunos emprendedores queseros, enviaron a sus hijos a formarse en el extranjero.
[14] Hans Friedrich Gadow en “Por el Norte de España, In northern Spain 1897”, Edición traducida de Librucos (2015), Pág. 86.
[15] El Correo de Cantabria, de 7 de marzo de 1902.
[16] Crearon una estación central receptora y de refrigeración en Torrelavega, con moderna maquinaria importada de Gran Bretaña, con vagones frigoríficos de la firma inglesa Enock.
[17] El Instituto Agrícola era “campo de experimentación y para arbitrar recursos a esta entidad benéfico-docente donde reciben enseñanzas agrícolas hijos de ganaderos montañeses”, merced a cuantioso legado de los hermanos Manuel y Antonio Bernaldo de Quirós, oriundos de Cóbreces y quienes habían hecho fortuna en Andalucía. A este respecto, debe destacarse que Salvador Gutiérrez Mier, abogado santanderino y quien había fundado una fábrica de quesos en Esles de Cayón, fue el principal impulsor de la fábrica de quesos y mantequilla de los trapenses, aportando trabajadores de su propia fábrica, y también fue consejero de la Universal Exportadora, por lo que fue uno de los pioneros en el mundo del queso en Cantabria. También llegaron monjes belgas, expertos queseros.
[18] Según la Estadística Comercial e Industrial del año 1909, en Molledo se elaboraron 100.000 Kg. de queso.
[19] Santos Arán en su obra “Quesos y mantecas” considera a este queso el “prototipo de los quesos frescos elaborados en España”, cuyo proceso de fabricación y composición describió detalladamente.
[20] Tras muchos intentos fallidos, al final se consigue un viejo anhelo. Francisco Rivas Moreno, gobernador civil de Santander escribía lo siguiente: «Hace siete años (1898), siendo Gobernador de Santander, quise fundar una estación pecuaria donde pudiera enseñarse la fabricación de quesos y mantecas. Se hicieron planos y el presupuesto de gastos, siendo aprobado en su totalidad por el Consejo Provincial de Agricultura, el trabajo del ingeniero agrónomo; pero la idea no prosperó al fin porque faltó el concurso de los elementos oficiales que más obligados estaban a mirar con simpatía una iniciativa que tan positivos beneficios estaba llamada a reportar a la provincia«.
[21] En 1914 comienza la Primera Guerra Mundial, lo que casi impide la llegada de productos lácteos del extranjero y obliga a la potenciación del sector lácteo nacional, tanto en la producción de leche con la generalización de la vaca pinta, como en las nuevas industrias lácteas y el aumento de la producción de las existentes.
[22] Torrelavega concentró a partir de estos años una potente industria láctea, con la Granja Poch, la Sociedad de Industrias Lácteas, la Sociedad Lechera Montañesa, “La Lechera”, la de Pedro Pajares, que elaboraba queso de bola y Port Salut y otras muchas industrias que se fueron ubicando en su comarca: Puente San Miguel, Hinojedo, Cabezón de la Sal, San Felices de Buelna, Santillana del Mar, Ibio, etc. Y ello contribuyó decisivamente a que la antigua provincia de Santander liderase la elaboración de quesos en España.
[23] Creada por los hermanos Pablo y Juan Poch y comenzó elaborando 5.000 l. de leche diario y enviando a Madrid la mayor parte de los mismos en ollas de hierro estañadas y bombonas de vidrio. Fue heredera de la Universal Exportadora; en 1929 enviaba leche a Madrid por ferrocarril y fabricaba los famosos quesitos Gervais, por los que fue premiada en la Exposición Universal de Sevilla. También fabricó los quesitos “Carrés” y “Petit Suisse”.
[24] Parece que esta empresa desapareció “como consecuencia de las derivaciones que motivó un pleito sostenido con la Granja El Henar”, tal como expresa Pedro Casado Cimiano en “Últimos conocimientos sobre la industrialización de la leche en Cantabria”, Pág. 207.
[25] El 22 de agosto de 1927, los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia visitaron las instalaciones, acompañados del presidente del consejo de administración, Pablo Garnica. Al año siguiente, visitó la factoría el presidente del gobierno, Primo de Rivera.
[26] Los hermanos Lomba Pedraja habían instalado en 2015 una pasteurizadora en Boo de Guarnizo para enviar leche a Madrid para el consumo de su cafetería El Henar. El queso de bola estuvo a cargo de un técnico alemán, que tuvo como ayudante a Jacinto López, quien años más tarde se instalaría en Revilla de Camargo, donde elaboraría queso de nata con la marca “Jacinto”.
[27] La creación de la Cooperativa lechera SAM venía a resolver el problema de los excedentes lácteos de los ganaderos y la existencia de tasas en la recogida de la leche.
[28] La Granja Poch había pasado de recoger 2,9 millones de litros en 1930 a 11,8 millones de litros en 1935, en paralelo al gran desarrollo lácteo de toda la provincia; en 1933 comienza la elaboración de queso de bola en la nueva empresa Poch-Nestlé, Queserías Reunidas, con las marcas “El Molino” y “El Martillo”, que se hicieron muy populares.
[29] Nestlé y SAM, así como Poch y la Lechera Montañesa, recogían por todo Cantabria una gran cantidad de leche, pues Cantabria había generado desde principios de siglo de una buena cabaña ganadera orientada a la producción láctea, con un mercado orientado hacia otras provincias, tanto de ganado, como de leche y productos lácteos. El suministro de leche pasteurizada a Madrid, así como la fabricación de productos lácteos y la elaboración de quesos (Port Salut, nata, Gruyere, Enmental), que vendían en toda España quedó bruscamente interrumpido.
[30] La Comisaría de Abastecimientos y Transportes prohíbe mediante Circular 183 de 7 y 31 de julio de 1941, la elaboración de quesos y mantequilla en toda la provincia de Santander, al objeto de que toda la leche disponible se dedicara a la venta directa o su transformación en leche condensada o leche en polvo, lo que solo podían hacer las grandes empresas, como Nestlé, SAM, etc. Otras se reconvierten, se dedican a recoger leche para las grandes industrias (Granja Poch y El Henar), se van a otras regiones, se dedican a enviar leche a Madrid u otras provincias como las Queserías Cántabras, Casa Morais o el Buen Pastor o, simplemente, cierran.
[31] Según Casado Cimiano, en Op. Cit. Pág. 213.
[32] J. Ortega Valcárcel en “Cantabria 1886-1986. Formación y desarrollo de una economía moderna”, Págs. 231 y ss.
[33] El panorama en la década de los años cuarenta del siglo pasado era el siguiente: ocho grandes empresas lácteas copaban casi toda la producción de leche, pasando de industrializar en 1941 25,2 millones de litros de leche al doble en 1951; muchos pequeños “lecheros” suministraban leche a domicilio en las áreas urbanas de Santander, Torrelavega, Laredo, Castro Urdiales, etc. y el 29,4 % de la leche condensada de todo el país se elaboraba en Cantabria; el queso y la mantequilla habían quedado de forma residual por efecto de la prohibición de su fabricación.
[34] Ortega Valcárcel, Op. Cit. Pág. 238.
[35] Manuel Arroyo González y Pedro Casado Cimiano en “La elaboración de mantequilla en Cantabria”, Pág. 80.
[36] Los fundadores fueron Manuel Arroyo González y su hermano Ramón; década a década, la empresa fue creciendo y posicionándose en el mundo quesero en toda España; actualmente ofrecen material lácteo y quesero (maquinaria, instrumental, reactivos, moldes, etc.), la realización de análisis (quesero, nutricional, etc.), cursos sobre elaboración de quesos, asesoría y diversos servicios complementarios y está regentado por los hijos de los fundadores.
[37] Exactamente en Puente San Miguel y fue fundada en el año 1932.
[38] Constituida en 1942 y desde 1956 ya con el nombre de La Suiza Montañesa y cuyos componentes del Consejo de Administración son Restituto Raba Villegas y Ángel Gutiérrez Quintana; tenían un complejo fabril no solo la quesería, sino también una tornería y una granja de cerdos. Y quedan en el reuerdo el queso fundido en porciones de las marcas “La Cabaña” y “Los Picos”; después sería adquirida en 1969 por Mantequerías Arias, que cierra la instalación y traslada su maquinaria a Oviedo. Aún quedará en Cabezón la fábrica de Antonio González Amaliach que fabricaba quesos de nata y después, queso azul y estuvo en funcionamiento también hasta bien entrado los años sesenta del siglo pasado.
[39] Declara el domicilio en Carlos III, 9, fundada en 1927 y los cargos principales son los ya citados, Restituto Raba Villegas y Ángel Gutiérrez Quintana.
[40] En 1966 se instala en Heras elaborando también queso tipo Holanda y manchego y dos años más tarde vende parte de la fábrica a Danone y comienza a elaborar queso fundido.
[41] Según datos facilitados por el U.S. Census Bureau Trade Data (Red de Oficinas Económicas y Comerciales de España en el Exterior). Sin embargo, podemos constatar que una parte importante del queso que consumimos procede de fuera de Cantabria.
[42] Y se dio el caso de que el quesero Recio dejó de producir queso y entregó la leche que recogía a Gurelesa; lo mismo hicieron Raba y Gutiérrez de Cabezón de la Sal, que entregaron su leche a Mantequerías Arias. Y Cantabria va perdiendo la importancia que había tenido en décadas anteriores.
[43] Y existe una cierta situación de “monopolio” de algunas grandes industrias lácteas contra los ganaderos, funcionando como un cártel, tendentes a reducirles los precios de la leche, que ha sido sancionada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Esta bajada de precios ha empujado a algunos ganaderos a abandonar la producción con cierres de granjas o a elaborar queso, por su valor añadido.
[44] Tal como lo expresa Casado Cimiano, Op. Cit. Pág. 223.
o de la dieta mediterránea, como el aceite de oliva o el vino tinto.